El rosarino Julio Macatt habló de su trabajo como director de fotografía en Hollywood | Cartelera de Cine de Rosario

El rosarino Julio Macatt habló de su trabajo como director de fotografía en Hollywood

“Me parece que si me hubiese quedado en Argentina habría sido un mecánico”
El fotógrafo dijo que logró sus objetivos después de atravesar todas las escalas que requiere su profesión.

El rosarino Julio Macat trabaja en Hollywood como director de fotografía. En su haber cuenta con películas tan taquilleras como “Mi pobre angelito” o “Ace Ventura”. Trabajó a las órdenes de directores de renombre como Chris Columbus y del actor Antonio Banderas, en el debut detrás de cámara del español con “Locos en Alabama”. Cuando tenía trece años se mudó junto a sus padres desde Alberdi a Nueva York, y después a Los Angeles, donde reside actualmente. Según contó a LaCapital, en Estados Unidos pudo desarrollar una profesión a partir de su pasión por la fotografía. Aunque reconoce que en Argentina eso difícilmente hubiera ocurrido, confesó que le gustaría encarar un proyecto en la ciudad donde aun conserva sus afectos, entre ellos los colores de Newell’s Old Boys.

-¿Por qué te fuiste de Rosario?

-Me fui con mi familia a los 13 años para Nueva York. Mi padres siempre fueron aventureros y quisieron encontrar algo nuevo. La inmigración estaba abierta en Estados Unidos para los sastres, los panaderos y los relojeros. Mi padre era ingeniero y como hobby era relojero, y así decidió empezar de nuevo. Estuvimos en Nueva York por dos meses hasta que nevó por primera vez y entonces decidimos ir a Los Angeles. Yo hice los cuatro años de secundaria en Beverly Hills Highschool y después hice un año en la Universidad de Los Angeles. Ahí empecé a tomar clases de cinematografía y a los 19 años tuve la oportunidad de trabajar con una compañía que alquilaba equipos de cámaras manejando el camión. Así conocí al director de fotografía Mario Tosi y me hice aprendiz suyo.

-¿Cuál fue tu primer trabajo con las cámaras?

-Empecé de abajo, cargando películas en los cartuchos, siendo asistente y escalé en el sistema de allá que permite que primero uno sea asistente, después de tres o cuatro años se hace operador de cámara y luego de eso es posible ser director de fotografía.

-¿Creés que ese proceso hubiese tenido el mismo resultado si te hubieses quedado en Argentina?

-No, absolutamente no. Me parece que si me hubiese quedado en Argentina habría sido un mecánico, porque me gustaban los motores y los mecanismos en general, como el de los relojes que arreglaba mi papá. No obstante siempre me gustó la fotografía y me gustaba encuadrar y experimentar con la cámara.

-¿Cuál fue tu primera gran oportunidad?

-Una gran oportunidad fue “Tango y Cash”. Como operador de cámara ya había trabajado con el director ruso Andrei Konchalovsky en “Gente como uno”. Como era joven, y también era barato, y el estudio estaba muy contento con mi trabajo, me presentaron a Chris Columbus y así hice “Mi pobre angelito”. Era mi primera película para un estudio grande, de 14 millones de dólares, que para mí era una cosa muy importante, y tenía un miedo bárbaro porque no sabía si podría hacerlo. Por suerte ese miedo lo pude llevar hacia lo creativo. Ese trabajo me ayudó a aprender que lo que es fácil y seguro no siempre es lo mejor para el proyecto. Hasta hoy me parece que fue la fotografía más inspirada que pude hacer.

-¿Qué ofreciste vos para que seas convocado con regularidad en un medio y una actividad muy competitiva?

-Es muy competitivo, es verdad. Creo que lo que aprendí a hacer bien fue explicarles en palabras las opciones que tienen para una determinada escena y tratar de representar la visión que el director tiene de eso. Es como intentar extractar de la mente de un director la visión que él se imagina y llevarlo al plano visual. Eso es algo difícil de comunicar, por eso en esos casos usamos distintas referencias, como fotos o música, para tratar de describir la esencia de ese sentimiento que uno está tratando de capturar.

-¿Creés que es correcto calificar a Hollywood sólo como una industria?

-Hoy no estamos en el mejor momento de creatividad y muchas de las películas son llevadas adelante sólo por el hecho de que van a hacer dinero. Yo en cierta manera soy parte de este negocio de hacer cine y siempre estoy tratando de hacer mejores proyectos. Intento balancear las dos cosas. Por suerte hay películas como “Vidas cruzadas” y que haya ganado un Oscar fue muy importante para que los inversores y los estudios tengan departamentos más chicos para hacer películas independientes. Por suerte van a poner más atención a los guiones que están, pero que no se hacen.

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